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Un tango, dos orquestas, dos voces

Publicadas por juan alberto Guttlein
Debo ser claro en algo: Un programa de radio se hace con el alma, pero uno de Tango, se hace si se sabe.
En 1981, trabajando en LT 29 Radio Venado Tuerto, un compañero Leopoldo "Polo" Giacomelli, hacía un programa de Tangos, que venía del 70', año en que se inauguró la frecuencia. Era una voz y un modelo impuesto, por lo tanto, reemplazarlo se le hizo difícil a la radio. Lo nombraron director comercial y debía dejar el microfono.
Yo, frecuentaba la amistad de Polo, y varias veces lo había cubierto cuando se iba de vacaciones o faltaba por algo. Pero... ¿la verdad, verdad?... yo soñaba conque me lo ofrecieran.
Desde chico la música fue una pasión alimentada por mis tíos, que seguían programas y compraban discos por kilo.
Algo sabía, y mucho me lo enseñaron.
Y la hora llegó, merced a los buenos oficios y algunas mentiritas de Polo, asegurando que yo sabía mucho y lo haría bien.
La cuestión -cara rota y joven impetuoso- es que dije sí al ofrecimiento.
Pasé horas y horas estudiando, hasta que empecé a tomar el asunto con soltura y muchos conocimientos. Porque hacer un programa musical general, con anunciar los temas y decir alguna "gilada", puede llegar a alcanzar, pero la gente que escucha tangos, sabe, sabe y mucho.
No va a llamar a la radio para decirte que sos un burro, pero seguro te borra de su dial, porque pierde expectativa que ese programa pueda colmar sus gustos.
En medio de ese difícil panorama, el Alemán safó, y según dicen muy bien.
Allí en ese mundo de poesía y música de inmensa calidad y de las otras, me encontré con un cantor excepcional: Roberto Rufino.
Lo conocí gracias a mi amigo y medio pariente de mis viejos, Héctor Pacheco, que estaba como jefe de relaciones públicas de un negocio de la noche en Buenos Aires.
Entre las muchas cosas que me contó y enseñó, me señaló una grabación suya -que yo ni había escuchado- de su paso por la orquesta de Armando Pontier: Luto Blanco.
Lo escuché y me volví loco, no es un tango, es una clase de canto en tres minutos y medios.
No solo lo difundí hasta que la gente encontró en él un descubrimiento magnífico, sino, que con Aquellas cartas cantado por Carlos Gardel, los convertí en mis preferidos.
Sin embargo, uno nunca se acuesta sin aprender algo.
El grupo de la Asociación de Coleccionistas de Discos de Tangos, me permite descubrir una nueva grabación de Luto Blanco, ésta, con la orquesta de Florindo Sassone con Osvaldo Ramos.
No tengo dudas que la de Rufino es superior, pero la de Ramos es muy bella.
Aquí les dejo las dos, para que las escuchen, son solo siete minutos que disfrutarán seguramente.


Haga click aquí y baje los archivos.

Recuerde, luego de escucharlas, debe destruir los archivos, pues todavía se consiguen estos discos y si Ud los compra, ayuda a la cultura popular.
No convirtamos un placer con pirateo musical. Cumpla con la ley.
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Quiero lograr que el Tango sea una manera de vivir, un pretexto para ser feliz y una forma de contacto mundial con el mismo idioma: La danza, la poesía y la música.
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