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Cómo titular ésto?

Publicadas por juan alberto Guttlein
Para algunos amigos, que poco conocen de la historia de nuestro país, y de nuestras vergüenzas, va éste párrafo.
Fundamentalmente, para aquellos que ven en nuestros hermanos Paraguayos, a los paraguas. Típica imbecilidad porteña, seguida por los más imbéciles del interior, que siempre copian lo peor de la más cruel, déspota y fascista de las ciudades argentinas.




La masacre de Acosta-Ñu

En la batallas de Acosta Ñu, (16 de agosto de 1869) 3.500 niños paraguayos enfrenta a 20.000 hombres del ejército aliado, lo que se tiene como un acto de heroísmo sin igual.
Por la masacre producida, se conmemora ese día: El día del niño en Paraguay.
“Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto. Escondidas en al selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaban a comandar un grupo de niños en la resistencia. Finalmente, después de un día de lucha, los paraguayos fueron derrotados.”
“El Conde D´Eu, un sádico en el comando de la guerra,....después de la insólita batalla de Acosta Nú, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemadas las los niños y sus madres.”
“Mandó a hacer cerco del hospital de Peribebuy, manteniendo en su interior los enfermos – en su mayoría jóvenes y niños – y lo incendió. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasilera que, cumpliendo las órdenes de ese loco príncipe, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que milagrosamente intentaban salir del la fogata. No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese.” (de la misma fuente- Chiavenatto)

Mitre, no fue ajeno

Y podemos asegurarlo, ya que las mismas crónicas del estado portugués, las del ejercito y políticos contemporáneos, lo denunciaban como uno de los más grandes fraticidas de la historia Argentina.
Carlos D´Amico, gobernador de Buenos Aires, publicó en 1890 en México un libro denunciando que durante la administración de Mitre “sus empleados han llevado el abuso hasta la más escandalosa exageración”...”se robaban hasta las cajas de cirugía del ejercito”, y aunque suponía que Mitre “no participaba en manera alguna de aquella arrebatiña”, admitió que la moral “empezó a bajar cuando los proveedores cuyas fortunas insolentes se habían hecho a la sombra de Mitre, le regalaron a éste la casa en que hoy está la opulenta imprenta de La Nación”.
La “donación” fue formalizada por escritura del 23 de enero de 1869 ante el escribano José Victoriano Cabral. En representación de los “donantes” actuó el Dr. Angel María Méndez y los señores Juan José Méndez y Mauricio Pennano, quienes adujeron como razón del homenaje, que la actuación de Mitre en el gobierno permitió “a los hombres industriosos dar impulso a sus trabajos y vuelo a sus operaciones” .
El “homenaje” por cierto, no se había demorado demasiado, pues se escrituró apenas tres meses después de que Mitre dejara el gobierno.
Su sucesor en el gobierno, el presidente Sarmiento, en carta privada a su corresponsal en Chile, Mariano E. de Sarratea, le decía:
“...su casa fue negociada por agentes y obtenida la suscripción de los proveedores que mediante despilfarro de la rentas han ganado millones, como Lezica, Lanús, Galván, que al fin costearon casi en su totalidad...” y agregaba: “Mitre sabe que con un poco de insistencia con amaños conocidos, con muchos hombres que le deben o la impunidad o la fortuna mal adquirida todo se puede conseguir...”

Vencedores y vencidos

La afiebrada mentalidad enferma de Mitre, lo llevaría a declarar “Ni vencedores ni vencidos”, siendo claro que hubo vencidos y vencedores: los vencidos fueron Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, y los vencedores los ingleses.
Paraguay, salvo su honor y su gloria, pero sufrió el genocidio de 50% de la población total, y la muerte del 99,4 % de su población masculina mayores de 10 años. También perdió gran parte de territorio a manos de los aliados, y el resto fue entregado a propietarios extranjeros.
Brasil, Argentina y Uruguay, además de una importante pérdida de vidas, perdieron hasta la vergüenza, quedando además endeudados y sometidos al capital inglés hasta nuestros días.
El 29 de septiembre de 1868, en un banquete que la masonería le ofrece a Sarmiento y Mitre, éste, agitando un instrumento masónico “¿Qué es Sarmiento? un pobre hombre como yo, un instrumento como este...” (Mitre. Discurso masónico. Arengas Selectas. p.83).
Los ingleses, sin perder un solo hombre y sin ningún sacrificio, “mataron un mal ejemplo (Paraguay) e hicieron un gran negocio”.
Agregaría yo; y nosotros de por vida, envueltos en el más cruel de los remordimientos.

Fuente: http://www.lagazeta.com.ar
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